Durante años, elegir una carrera parecía una decisión relativamente sencilla: aprender una disciplina, dominar un conocimiento técnico y construir una trayectoria profesional alrededor de esa especialidad. Sin embargo, el panorama laboral de 2026 es muy distinto. La irrupción de la inteligencia artificial, la transformación digital y la velocidad con la que evolucionan las industrias están obligando a replantear la manera en que se forma el talento.
Hoy, las empresas no solo buscan profesionales que sepan hacer algo. También necesitan personas capaces de aprender constantemente, adaptarse a escenarios cambiantes y tomar decisiones en entornos cada vez más complejos.
Para David Nieto Martínez, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad El Bosque, este cambio explica por qué hablar de innovación en los planes de estudio dejó de ser una tendencia para convertirse en una necesidad urgente.
“La innovación curricular es una respuesta a la velocidad con la que cambian los sectores productivos y las dinámicas laborales. Hoy las empresas están exigiendo cosas diferentes y requieren profesionales capaces de actualizar su conocimiento de forma permanente”, explica el Decano.
Las empresas ya no buscan únicamente expertosUno de los cambios más visibles en el mercado laboral es que el conocimiento técnico, aunque sigue siendo importante, dejó de ser suficiente.
Según Nieto, las organizaciones están priorizando perfiles que combinen habilidades especializadas con competencias humanas que les permitan liderar, analizar y adaptarse.
“Las empresas están buscando profesionales que combinen competencias técnicas con pensamiento estratégico, pensamiento crítico, creatividad, comunicación efectiva y capacidad de adaptación”, señala Nieto.
A estas habilidades se suman conocimientos cada vez más valorados como la alfabetización digital, el análisis de datos, la gestión de proyectos y el uso estratégico de herramientas de inteligencia artificial.
La razón es sencilla: las tareas operativas son cada vez más automatizables, mientras que las decisiones complejas siguen requiriendo criterio humano.
La creatividad se volvió más importanteUno de los temores más frecuentes frente al avance de la inteligencia artificial es que termine reemplazando la creatividad humana. Sin embargo, para el decano, está ocurriendo exactamente lo contrario.
A medida que las herramientas tecnológicas se vuelven más accesibles, la creatividad empieza a convertirse en un factor diferencial.
“Desde el currículo debemos diseñar asignaturas que reten al estudiante. Que no se quede únicamente en entregar un documento o una propuesta tradicional, sino que piense formas diferentes de comunicar, construir y resolver problemas”, afirma Nieto.
Esa visión implica fomentar la curiosidad, la exploración y la capacidad de salir de los esquemas convencionales: “Debemos exigirles que piensen mucho más allá de la caja. Que exploren herramientas, que investiguen y que construyan nuevas formas de hacer las cosas”.
La inteligencia artificial no reemplaza al profesionalLa llegada de la IA también ha generado preguntas sobre el futuro de muchas profesiones. Pero desde la Universidad El Bosque el enfoque ha sido diferente: enseñar a convivir con estas herramientas y convertirlas en aliadas.
“La parte técnica la puede desarrollar una inteligencia artificial. Lo importante es que el estudiante entienda qué hacer con la información que recibe y qué decisiones puede tomar a partir de ella”, explica.
Por eso, la facultad ha comenzado a incorporar el uso de inteligencia artificial dentro de sus asignaturas, no como una herramienta aislada, sino como parte de los procesos de aprendizaje: “Una cosa es que existan miles de herramientas de inteligencia artificial y otra muy diferente es que el estudiante realmente las conozca y sepa utilizarlas”, agrega Nieto
La ventaja de aprender desde varias disciplinasOtro de los cambios que está impulsando la educación superior tiene que ver con la interdisciplinariedad.
Para Nieto, los desafíos actuales exigen profesionales capaces de integrar conocimientos de distintas áreas y comprender los problemas desde perspectivas más amplias.
Por eso, figuras como los dobles programas y las dobles titulaciones están cobrando cada vez más relevancia.
“Las organizaciones ya no buscan únicamente alguien que sepa de finanzas o de economía. También necesitan personas que integren liderazgo, innovación y otras áreas del conocimiento para fortalecer la toma de decisiones”, explica Nieto.
Formar para profesiones que todavía no existenQuizás uno de los mayores desafíos para cualquier universidad es anticiparse a un mercado laboral que cambia constantemente.
En la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad El Bosque, esta apuesta se traduce en modelos de formación flexibles, procesos de modularización y espacios interdisciplinarios donde estudiantes de diferentes programas comparten experiencias y conocimientos.
Además, los estudiantes pueden complementar su formación a través de electivas, énfasis y espacios académicos que les permiten ampliar su perfil profesional más allá de su disciplina principal.
La internacionalización también juega un papel importante en este proceso. Actualmente, la facultad cuenta con decenas de convenios que permiten experiencias de movilidad presencial y virtual.
Una apuesta por el futuro del paísMás allá de la formación individual, Nieto considera que la innovación educativa tiene un impacto directo sobre la competitividad de Colombia.
“Una formación innovadora contribuye al fortalecimiento de la competitividad nacional porque genera talento preparado para responder a los desafíos de la economía del conocimiento”, afirma Nieto.
Profesionales con competencias digitales, capacidad de innovación y habilidades para trabajar con tecnologías emergentes pueden impulsar procesos de productividad, transformación empresarial y generación de valor en distintos sectores.
En un contexto donde las reglas del mercado cambian cada vez más rápido, el reto ya no consiste únicamente en enseñar una profesión. La verdadera tarea es formar personas capaces de reinventarse junto con el mundo que las rodea.