El fútbol, como la vida, no entiende de memoria ni de historia. Todo se reduce al aquí y ahora, hacer bien las cosas y gestionar un club adecuadamente. Si no, todo se puede ir al traste. En nuestro país, tenemos el ejemplo del Real Zaragoza, club histórico de nuestro fútbol, campeón de Europa en su día, que disputará la Primera RFEF la próxima temporada. En Francia, el futuro de un clásico del fútbol francés como el Girondins de Burdeos pinta muy negro.